El arcoíris es uno de los fenómenos ópticos que más me gustan. Pocas veces tengo ocasión de ver ese arco con sus siete colores elementales, y capturarlo con la cámara.
Me hace creer en la magia de la naturaleza.
Así como el atardecer, diferente cada día, con sus juegos de luces y sombras.
Luz que hace a las mismas piedras, luminosas en la mañana, parezcan tristes mientras esperan la caía de la noche.