Hay rincones mágicos que no vemos, que se nos ocultan hasta que alguien especial nos ayuda a descubrirlos. Habré pasado más de una vez por delante de la puerta de esta librería, y nunca había reparado en ella.
Las librerías son para mí como entrar a un mundo de posibilidades infinitas, llenas de multitud de historias posibles, de vidas, viajes, aventuras por vivir.
En esta, se respira el aire de la aventura, el deseo de viajar, en esa atmósfera especial llena de luz que invita a ojear sus libros y dejarse transportar en el tiempo y el espacio.
Está en Calle Compañía, no muy lejos del Museo Carmen Thyssen.