sábado, 31 de julio de 2010

La caracola



Cuando era pequeña, mi abuelo tenía una caracola muy grande y me decía que si me la acercaba a la oreja y cerraba los ojos podría escuchar el mar. Yo la apretaba fuerte contra mi oreja, afinaba el oído, cerraba fuerte los ojos y aguantaba la respiración. Y al momento escuchaba las olas y el viento de un océano perdido.
Luego mi hermano me empujaba y me la arracaba de las manos, para escucharla él. Pero pronto se enfadaba porque decía que era mentira, entonces la tiraba lejos.
Cuando mi abuelo murió la caracola se perdió, y ya no volví a a escuchar el mar, en ninguna otra caracola.

jueves, 29 de julio de 2010

La Luna en un vaso: Isabel Bono







Anoche, estuvimos en el parque de Málaga, en el Kiosco "Los Paragütas", disfrutando bajo las estrellas de los poemas de Isabel Bono.

Entre lectura y lectura pudimos escuchar tocar el violín a María, acompañada a la guitarra por su padre, dedicó su repertorio de esta noche a la añoranza argentina.

Y como dice mi amiga Inma, Isabel nos habló en pasado y en presente, de la niñez y sus recuerdos y del ahora lleno de nostalgias y ausencias.
Nos recitó con voz suave, sentida, esos poemas que pronto serán un libro. Un libro o dos, que no quiero perderme.

Ah! sin olvidar al coordinador del todo: Francisco Cumpián, que abrió el evento con la lectura de un poema inédito, de la tribu de los pies negros de América del Norte.

Una noche mágica.

Os dejo el cartel con los días y las horas y los poetas que van a leer hasta septiembre.

martes, 27 de julio de 2010

Escaparates: Recuerdos y pensamientos



A veces quisiera que mis pensamientos y mis recuerdos fueran así de brillantes, claros, ordenados y hermosos.

Que las tormentas de los recuerdos y los sueños no me lleven a lugares inhóspitos, insospechados, dónde el miedo acecha en cada pliege del camino.

Poder volver a conectar con esos seres queridos, que se perdieron en la inmensidad del pasado y que quedaron varados en puertos lejanos.

Que el fuego que interrumpió mi camino, no haya calcinado del todo, aquellas amarras que quedaron ancladas en otro tiempo.
No sé porqué, hoy me dio por extrañarte...


©L.P.



martes, 20 de julio de 2010

Toc-toc ¿no hay nadie?



Aunque habían puesto un timbre moderno, ella seguía empeñada en aporrear la puerta con ese viejo tocador. Le gustaba sentir el tacto frío del hierro en su mano, el sonido seco que hacía al golpear. Igual que los latidos de su corazón, toc-toc ¿No hay nadie dentro? No quedaba apenas nada, solo recuerdos que el tiempo había ido secando. Que a veces refulgían en una noche solitaria de verano. Pero luego después de gritar en el silencio, en el vacío de su soledad, se volvían a desvanecer, como gotas de rocío derretidas por el sol, como sueños que se olvidan al despertar.

©L.P.

sábado, 17 de julio de 2010

Ángel Olgoso, Astrolabio


LA MUJER TRANSPARENTE

LA MUJER SE DESNUDA, unta de miel todo su cuerpo con minuciosidad, se revuelca a conciencia en un montón de trigo dispuesto en el pajar, recoge parsimoniosamente los granos pegados a su piel, uno por uno, y elabora con ellos una sabrosa torta que dará a comer al hombre cuando regrese. Con leña del horno arden también pasadas aflicciones y crueldades, se queman una vez más temores y egoísmos, las lágrimas estallan de nuevo entre chispas esparciendo un fragante aroma que perfuma la casa como si fuese incienso. Los ojos de la mujer, vigilantes y esperanzados, se dirigen a la entrada y su corazón late con una fuerza que parece ensanchar las puertas. Se ha soltado la cinta del pelo y ha adornado la mesa con flores en torno al pastel incitador. Cuando el hombre llega, pasa ante la mujer sin detenerse y sin mirarla, anunciando que viene comido.

sábado, 10 de julio de 2010

Neruda, Veinte poemas de amor y una canción deseperada


He aquí la soledad de dónde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos las hojas.

Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.

Ah silenciosa!

lunes, 5 de julio de 2010

Juan Bonilla "El llanto"


"No iba a hacer nada para ganarme la vida que ya tenía perdida, sino más bien para hacer tiempo hasta la hora en la que el tiempo me deshiciera a mí. Para vencer las noches, eso me dije, cuando empecé a llenar cuadernos con mis recuerdos, saltando de un recuerdo a otro como si fueran estancias de un sueño que no atiende a la dictadura cronológica."

Del relato de Juan Bonilla "Llanto" del libro SEIS RELATOS SEIS y coordinado por Miguel Ángel Oeste.

La puerta es de un edificio del centro, que es hospital privado.

domingo, 4 de julio de 2010

Ruven Afanador, Mil besos






Esta tarde en el Parque de Málaga, he podído ver la exposición Mil besos del fotógrafo Ruven Afanador.
Son obras de gran formato y en blanco y negro realizadas a cantaoras y bailaoras flamencas que no dejan indiferentes a los paseantes.
Ruven Afanador nació en Colombia en 1959 y está considerado actualmente uno de los mejores fotógrafos especializado en retratos de personajes populares.

Son impresionantes, y por si quereis verlas todas, copio el enlace de Dirario Sur:

http://www.diariosur.es/multimedia/fotos/carnaval/58548-exposicion-ruven-afanador-paseo-parque-0.html

domingo, 27 de junio de 2010






Entonces hablaba con los soldados de plomo, con los amigos imaginarios y con los ausentes. Yo estaba solo rodeado de voces. Era ventrílocuo. Me colaba en el alma y la mente de las personas, los animales y las cosas. Veía lo invisible. Oía el silencio. Me había construido un mundo a la escala de mis sueños.
Al cabo de los años, ese mundo se esfumó. La edad y las mudanzas fueron los verdugos. Sus habitantes se fueron quedando en el camino, igual que ocurre con los seres queridos de carne y hueso. De vez en cuando los recordaba y era como resucitarlos un instante para luego volver a enterrarlos en el olvido, como relámpagos de luz en un mundo apagado.

Así empieza el relato de este domingo el el diario Sur de José Antonio Garriga Vela, se llama EL PESO DEL TIEMPO, y ahí os dejo el enlace para quién quiera leerlo completo:

http://www.diariosur.es/v/20100627/cultura/peso-recuerdos-20100627.html

viernes, 25 de junio de 2010

La fiebre de las banderas









Creía que sólo en los barrios más periféricos de Málaga ondeaban las banderas dueñas de los balcones, pero ya veo que en el centro, en esos edificios antiguios que parecen estar habitados por fantasmas, también hay pasión por el futbol, porque gane España, aunque sea un sueño casi imposible.
Y con este circo nos olvidamos de otros problemas, de la hipoteca, del paro, de las injusticias y los atropellos que estan pasando en otros lugares del mundo.
Y nos sentimos alegres o tristes porque durante noventa minutos unos tipos en pantalón corto, corran tras un balón, y el hecho de que consigan meterlo entre dos palos, haga que la gente se tire a las calles, que vocee, que una euforia extraña se transmita por todos los rincones.
En caso contrario, decepción y silenco. No sé qué prefiero.
O que estos jugadores cobren sueldos millonarios, consigan o no su objetivo.
El mundo está loco.

lunes, 21 de junio de 2010

Garriga Vela, Solo

SOLO

De pronto, los amigos dejaron de llamarme por teléfono. Tampoco nadie me visitaba. A mí no me gusta molestar y raras veces descuelgo el teléfono ni me presento por sorpresa en la casa de nadie, así que me dediqué a sobrevivir en soledad.

Cuando salía a la calle, en vez de ir pensando en mis cosas me mostraba atento a todo lo que me rodeaba. Buscaba entre los transeúntes una cara conocida, familiar, pero no encontré más que la mirada huidiza de los desconocidos. Al llegar la noche, me tumbaba en la cama y miraba el techo con los ojos abiertos. Me preguntaba qué error había cometido para que me hicieran el vacío de esta manera, pero no encontraba respuesta.

No soy un hombre obsesivo ni paranoico, al contrario, la experiencia me ha enseñado a que no hay que preocuparse demasiado por las reacciones de las personas, porque cada una de ellas es un mundo repleto de pensamientos y yo no puedo colarme en la cabeza de nadie. Pero en este caso, el aislamiento al que me estaban sometiendo era tan absurdo como cruel.

Por las noches revisaba mi conducta de las últimas semanas, hasta que las semanas se convirtieron en meses y los meses en años y yo seguía paseando solo por las calles buscando en vano una mirada cómplice.

Al cavo de cinco años, yo continuaba encerrado en un calvario plagado de sospechas. Durante ese largo periodo de tiempo no me había desahogado con nadie. Entonces se me ocurrió pensar que los demás podían opinar de mí lo mismo que yo de ellos. Creer que los había abandonado, que algún detalle me había molestado enormemente y que no deseaba volver a reanudar las relaciones amistosas. Tal vez me respetaban tanto que no se atrevían a interrumpir mi querida soledad. Esa soledad que yo me había forjado y que me estaba devorando por dentro como una termita. Pensé que la actitud de los demás no era fruto de del resentimiento, ni tenía nada que ver con ningún castigo ni venganza. No era olvido ni desdén sino respeto. Nada más y nada menos. Como si supieran algo de mí mismo que yo ignoraba. Que necesitaba estar solo, descansar o no descansar, pero estar solo, tan solo como un muerto.

Desde entonces han pasado, como digo, más de cinco años. Ahora me trato con otras personas que he ido conociendo en las calles de las ciudades vacías. Sé que llegará el día en que también ellos desaparecerán como pasa con todo: que brota, vive y se extingue. Y yo no haré nada por remediarlo. Me quedaré mirando el horizonte por el que huyen los fantasmas. Luego volverán otros que ocuparán el espacio que aquellos dejaron. Así es la vida. Una sucesión de días y fantasmas que al final se acaban difuminando en la soledad. De vez en cuando suena el teléfono. Suena el timbre de la puerta. Sonrío, como suelo hacer al cruzarme por el pasillo con los habitantes de la soledad.

Relato de José Antonio Garriga Vela, publicado en el diario Sur 20-6-2010


Me sentí tan identificada al leerlo, que le he pedido permiso a José Antonio para compartirlo con vosotros, sobre todo con los que no tenéis asceso al Diario Sur de Málaga.